La excelencia de tu tratamiento merece cuidados de lujo
Las primeras 72 horas determinarán la longevidad de tu tratamiento. El 80% de nuestras clientas que siguen este protocolo mantienen resultados impecables durante todo el período esperado. La diferencia está en los detalles.
Este es el período crítico donde tu inversión se consolida. Cada detalle cuenta.
Contacto con agua: Prohibido absolutamente. Esto incluye lluvia, ducha, sudoración excesiva o cualquier humedad. Si ocurre un accidente, secar inmediatamente con aire frío y aplicar plancha a temperatura mínima.
Cabello completamente suelto. Cualquier sujeción—colas, pinzas, moños, trenzas—dejará marcas permanentes en la estructura recién tratada. Mantener libre incluso durante el sueño.
Ejercicio intenso, piscinas, playas y saunas. El sudor y la sal marina contienen minerales que interfieren con el proceso de fijación del tratamiento.
La calidad de tus productos determinará la duración de tu inversión. No es negociable.
Los sulfatos (SLS/SLES) y el cloruro de sodio degradan la estructura molecular del tratamiento. Un champú convencional puede reducir tu duración de 6 meses a apenas 8 semanas.
Cada lavado extrae componentes del tratamiento. Un acondicionador enriquecido los repone, manteniendo la estructura lisa por períodos prolongados.
Cada exposición al calor sin protección degrada la fibra capilar y acorta dramáticamente la vida útil del tratamiento. No es opcional, es obligatorio.
Sellado final de puntas, protección contra humedad ambiental y brillo profesional sostenido.
Frecuencia óptima: Cada 2-3 días. Cada lavado reduce la concentración del tratamiento. La minimización de lavados extiende resultados.
El agua caliente abre las cutículas y acelera la pérdida del tratamiento.
Champú sin sal masajeado suavemente en cuero cabelludo. La espuma del enjuague limpia los largos.
Movimientos circulares con yemas de dedos. Nunca fricción de arriba hacia abajo.
Eliminar completamente residuos de champú. Acumulación genera opacidad.
Tiempo de acción: 3-5 minutos. Nunca aplicar en raíz.
Cierra cutículas, sella brillo y prolonga efectos.
Toalla de microfibra o algodón suave. Presionar, nunca frotar.
Estos son los errores más comunes que observamos en clientas con deterioro prematuro del tratamiento.
Lacas, espumas y fijadores con alcohol deshidratan la fibra y abren las cutículas, eliminando el tratamiento progresivamente. Alternativa: cremas de peinado sin alcohol.
Componentes minerales en piscinas y océanos son altamente corrosivos para tratamientos capilares. Protocolo obligatorio: enjuague inmediato con agua dulce post-exposición.
Un tratamiento correctamente aplicado no requiere planchado diario. El calor excesivo degrada la estructura. Alternativa: secado con cepillo térmico.
La humedad prolongada debilita las fibras y genera encrespamiento. Protocolo: secado mínimo al 80% antes de dormir, aire templado.
Causan fracturas y debilitamiento. Alternativa después de 72 horas: gomas de espiral o scrunchies de seda/satén.
Las horquillas ascienden como grietas en vidrio. Mantenimiento: corte cada 8-12 semanas o servicio de Corte Térmico.
Orden correcto: tratamiento primero, coloración después (esperar 14 días). Invertir la secuencia puede alterar tonalidades.
Has invertido en transformación profesional. Este protocolo no son sugerencias—son requisitos para preservar resultados premium y mantener la salud estructural de tu cabello.